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Protestas con canto y poesía

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Protestas con canto y poesía

En CU familias enteras convivieron con los estudiantes que ocuparon como lienzo las láminas que cubrían una estatua semidestruida del expresidente Miguel Alemán, sobre las que dibujaban gorilas al estilo de José Luis Cuevas

En CU familias enteras convivieron con los estudiantes que ocuparon como lienzo las láminas que cubrían una estatua semidestruida del expresidente Miguel Alemán, sobre las que dibujaban gorilas al estilo de José Luis Cuevas

Las láminas que cubrían la estatua semidestruida del expresidente Miguel Alemán fueron usadas por los estudiantes para pintar, como parte de las actividades en Ciudad Universitaria.

Los estudiantes universitarios y politécnicos del Consejo Nacional de Huelga (CNH) calentaban motores para su encuentro del día siguiente (martes 20 de agosto de 1968) con senadores y diputados. Lo hicieron cantando, leyendo poemas y pintando gorilas en Ciudad Universitaria, con el estilo característico que tenía el maestro José Luis Cuevas.

Hoy hace 50 años, Excélsior publicó información sobre cómo los estudiantes le bajaron momentáneamente al volumen a las arengas en contra del gobierno y cantaron, llevando como estandarte imágenes de El Che Guevara.

La información publicada da cuenta de cómo el Movimiento Estudiantil se iba granjeando cada vez más a la gente. Los estudiantes participaron en al menos 250 visitas a centros de diversión, casas, mercados. La idea era obtener ayuda moral y económica para el movimiento. Las alcancías del Movimiento circularon en el estadio Azteca y el ya desaparecido parque de beisbol del Seguro Social (donde hoy está el centro comercial Parque Delta, que fue el nombre original del parque deportivo), sobre el Viaducto Miguel Alemán y avenida Cuauhtémoc).

“La disposición del público a cooperar en forma económica, nos sirvió para comprobar que tenemos también su apoyo moral”, comentó algunos de los dirigentes del CNH en Zacatenco, convertido en el “cuartel general” de la ya para entonces unánime y poderosa representación de los estudiantes. (La Federación Nacional de Estudiantes Técnicos –ligada al PRI y al gobierno– y su fractura, el Consejo Nacional de Huelga de Estudiantes Técnicos, eran historia).

Se lee en esa información que el público que estuvo el domingo 18 de agosto en la función que ofrecía Acción Social del Departamento del Distrito Federal (DDF), aplaudió a los estudiantes, cuando, al término de la actuación del compositor Armando Manzanero, los alumnos informaron del estado de cosas con  relación al conflicto estudiantil y pidieron su apoyo.

“En Zacatenco y en la Ciudad Universitaria las canciones de protesta suplieron ayer a las arengas de los líderes. Hubo poesía, recitales de guitarra y “platicas de orientación”, en la explanada central de la CU”, dice la nota publicada en la primera plana de Excélsior, acompañada de una fotografía en la que se ve a estudiante que mezclaba pintura para pintar gorilas estilizados sobre las láminas que entonces cubrían la estatua semidestruida del expresidente Miguel Alemán en Ciudad Universitaria.

(La estatua de expresidente Alemán, obra del escultor Ignacio Asúnsolo, colocada en CU desde 1952, se convirtió en blanco de los estudiantes universitarios que la pintarrajeaban, le echaban chapopote, la apedreaban y hasta la dinamitaron en 1966. Por años estuvo cubierta por las láminas que se describen en la nota de Excélsior en 1968, y que en 1972 fue retirada del campus).

Por lo que se refiera al festival cultural que los estudiantes desarrollaron el domingo 18 de agosto y que se publicó al día siguiente en Excélsior, la nota informativa reseña que el mensaje frente a alumnos y maestros en Ciudad Universitaria fue fundamentalmente de protesta.

Al tiempo que los universitarios rindieron homenaje a El Che Guevara, centraron sus protestas contra las oligarquías a través de canciones y corridos.

De regreso a lo que era el tema del Movimiento Estudiantil, es decir la discusión de las ideas, el debate, en Ciudad Universitaria, según se publicó un día como hoy hace 50 años, los estudiantes repartieron “hartos” volantes en los que se invitaba a todos los sectores a participar en el “Debate Público que se efectuará mañana 20 de agosto, a las 11 horas en la explanada mayor de la Ciudad Universitaria, “donde los diputados y senadores por el Distrito Federal darán sus puntos de vista sobre el conflicto.”

En la edición de Excélsior del 19 de agosto se publicó que las demandas hechas por la UNAM, a través de su Consejo Universitario se entregarían a las autoridades oficialmente a través de un escrito.

De forma extraoficial, se conoció que las autoridades del Instituto Politécnico Nacional buscarían un encuentro con los integrantes del Consejo Nacional de Huelga para tratar de que los estudiantes aglutinados en el más poderoso órgano de representatividad escolar del momento, participara en el diálogo convocado por el regente Alfonso Coronal del Rosal. Al que se había negado categóricamente días atrás.

En esa misma fecha se publicó que los estudiantes de la Universidad Benito Juárez de Oaxaca, que en días pasados ya había fijado su posición respecto al conflicto mediante un desplegado, ahora anunciaban un paro de labores por tiempo indefinido, en apoyo a las demandas de sus colegas del Poli y de la UNAM.

Los oaxaqueños formaron un Comité de Huelga, integrado por representantes de todas las escuelas universitarias, se apoderaron de los edificios e izaron banderas rojinegras en ellos.

Según la noticia periodística, el Comité de Huelga de la Universidad Benito Juárez declaró que no habrá desórdenes y que en el caso de que realicen manifestaciones, ellos mismos se encargarán de que todo se haga en orden.

En las instalaciones de la Preparatoria 7, ese día se conoció el final del pleno del Comité Ejecutivo Nacional de la Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos. El tema que se puso sobre la mesa de discusión fue el origen, desarrollo, situación y perspectivas del presente movimiento.

Además, los Estudiantes Democráticos discutieron lo relacionado con la situación del estudiantado y la solidaridad nacional.

El 19 de agosto de 1968, Diego Valadés, que entonces tenía 23 años, abogado que en 1994 fue procurador General de la República, publicó en las páginas editoriales de El Periódico de la Vida Nacional un texto que tituló “Participación efectiva: una juventud que reclama”.

El artículo de Valadés, hace 50 años becario del Programa de Formación del Personal Académico de la UNAM en el Instituto de Ciencias Jurídicas, del que fue director entre 1998 y 2006, se inicia así:

“Los mexicanos tenemos el ineluctable deber de interrogarnos: ¿está enferma nuestra sociedad?

“Para responder hemos de dar un “hasta aquí” a los lugares comunes que abundan en charlas de café, en los manifiestos políticos más o menos estandarizados, en las conclusiones de invariable dogmática que siguen las deliberaciones de asambleas y convenciones de toda índole, en los discursos de complacencia y en las solemnidades de partido”

Más adelante, Valadés escribió hace 50 años: “Entre analistas que pretenden ser formalmente objetivos, la presencia de los jóvenes en las arterias urbanas obedece más a la vocación motinesca (sic) que a la convicción ideológica. Para argumentar así, se toman como bases las mismas peticiones estudiantiles, en que no se advierte un cuerpo de doctrina y sí el tanteo e incertidumbre políticos. En efectos, la desaparición de un cuerpo policial, la destrucción de uno o varios generales, la indemnización a las familias de los victimados y la excarcelación de los estudiantes detenidos, no son más que demandas circunstanciales. La misma violación a los planteles universitarios sólo se dio después de numerosos episodios que ya habían significado infaustos enfrentamientos. ¿Pero no habrá problemas subyacentes anteriores y más importantes que éstos que han planteado en sus puntos petitorios las agrupaciones estudiantiles?”

El joven abogado sinaloense escribió algo que poco entonces se atrevían a decir, pues era ir en contra de la directriz que se marcaba desde la Presidencia y se desparramaba en todos los sectores:

“Desde luego, tenemos que descartar la existencia de un ‘complot comunista’. Sabemos que ese género de denuncias constituyen la salmodia de estilo, que tiene equivalente en la de “conjura reaccionaria”, tan favorecida de los soviéticos ante la liberación de Checoslovaquia, y su remoto antecedente en aquellas singulares acusaciones de apostasía y típicas de la Santa Inquisición”.

Excelsior

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